Iliana contaba 21 años cuando decidió entrar a formar parte de un partido político. Desde pequeña había tenido ciertas inquietudes relacionadas con su entorno, y creía necesario contribuir a alcanzar una mayor justicia social.
Este paso no le resultó fácil de dar. Tenía miedo de decepcionarse consigo misma si resultaba que su aportación apenas era válida. Y, además, era consciente de que era mucho más sencillo observar y analizar la situación política que entrar a formar parte de ella. A fin de cuentas, pensaba, si me equivoco a nadie le afecta. Pero un impulso dentro de ella la empujaba e ilusionaba con la posibilidad de vertir sus inquietudes dentro del lugar común que ocupa la política. Quería mejorar las cosas.
Sin embargo, pocos días le hicieron falta para darse cuenta de lo gris que era el partido. Su estructura interna correspondía a la de las peores burocracias. No encontró, durante el mes que participó, ni un atisbo de alguien o algo que quisiera aprovechar o explorar sus posibilidades. Aquello la desilusionó.
La primera entrevista se limitó a un mero formulario. Posibilidades de participación: asistencia a mítines y alguna reunión ocasional. Tras acudir a dos de ellas, se dio cuenta de que aquello distaba mucho de lo que esperaba. Sabía que en política (como en la vida) debía comenzar desde abajo. Por supuesto. Pero aquello era distinto. El ambiente del partido estaba viciado. Lo que muchos años atrás había comenzado como una asociación de personas con ideales y principios acerca de cómo articular una sociedad mejor, se había convertido en una máquina de gestión. No dudaba de que dentro de él había personas muy válidas, pero la impresión que sacó es que aquello en vez de unir al partido con la sociedad (y enriquecerse de este contacto), producía lo contrario. "Si yo estuviera dentro intentaría cambiar ésto. No entiendo cómo no son conscientes de lo importante que es cuidar la base y las posibles incorporaciones. No sé si tengo algo que aportar pero no ha habido nada que intentara encontrarlo. Y ya no digo estimularlo...".
Así pues, Iliana continuó sus estudios y dirigió sus inquietudes por otros caminos. A menudo escuchaba que faltaban grandes políticos, que actualmente la clase política era muy mediana. Seguro que ésta era una de las razones. No le extrañaba.
Mostrando entradas con la etiqueta partidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta partidos. Mostrar todas las entradas
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)