lunes, 5 de octubre de 2009

¿Madrid 2020?

En el año 2003 José María Aznar solicitó al entonces presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que presentara su candidatura como alcalde a la ciudad de Madrid. Tratándose esta petición de un favor personal, Gallardón decidió posponer sus anunciadas ambiciones políticas a nivel nacional y presentar su candidatura a la capital. Una vez superadas olgadamente las elecciones frente a su prima Trinidad Jiménez, decidió embarcarse en un proyecto de gran envergadura: Madrid 2012.

La presentación de Madrid como capital olímpica supone una apuesta arriesgada. La candidatura ha de presentar un proyecto enormemente competitivo para poder ser seleccionada por el Comité Olímpico Internacional (COI). Y, además, el extraño sistema de votación no garantiza, ni mucho menos, que la capital escogida sea a su vez la mejor preparada.

Entrado el 2003 se inició una gran operación de reforma y maquillaje cuya contrapartida ha sido un enorme gasto para los ciudadanos de Madrid. De hecho, el presupuesto del Ayuntamiento durante los últimos 5 años ha superado los 30.000 millones de euros, 13.000 millones más que su antecesor, Álvarez del Manzano, durante todo su mandato. Este incremento recaudatorio se ha reflejado fundamentalmente en la enorme instalación de parquímetros (cuyas multas son desproporcionadas respecto a la infracción cometida: 90 euros por mal estacionamiento) y en la subida de otros impuestos y tasas municipales (como el IBI). A pesar de ello, la deuda de la ciudad se ha disparado. Si en 2004 su cuantía era de 1.500 millones, en 2009 llega hasta los 7.000 millones (nueve veces mayor que la del ayuntamiento de Barcelona).

Mi impresión es que tras la pérdida por segunda vez consecutiva de la candidatura olímpica no se está entrando a valorar suficientemente la gestión efectuada durante los últimos cinco años. Y las futuras consecuencias de ésta. Se debe recordar que mucho después de que el alcalde abandone el ayuntamiento serán otros los gestores que elaborarán los presupuestos. Y la enorme deuda heredada marcará su elaboración.

Madrid 2012 y Madrid 2016 han sido dos apuestas, y como apuestas podían ganarse o perderse. En el mejor de los casos, esta fuerte inversión (realizada con la vista puesta en los Juegos Olímpicos) podría haberse visto relativamente compensada el año de la celebración. Y desde luego que el éxito emocional, no calibrable económicamente, podría compensar con creces lo restante. Pero la situación es que no tendremos Juegos y sí una enorme deuda (además de una serie de infraestructuras creadas con carácter específico).
Dejando a un lado la valoración política, la pregunta debería ser, ¿con todo lo ya invertido, seguimos contando con posibilidades de éxito de cara a 2020?. En caso afirmativo, una vez llegados a este punto del camino, no cabe otra opción que presentarse. E ilusionarse.

2 comentarios:

  1. En el nombre de cristo Perseguidor! Pon cualquier imagen que si no el texto se convierte en un ladrillo inescrutable. Dale caña!!!!

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  2. Espero que sean un poco inteligentes y no se presenten para el 2020.

    Como comentas, es una apusta. Y para apostar hay que poner una cantidad sobre la mesa que en estas dos ocasiones lo hemos perdido.

    Espero que no piensen que por insistir vamos a conseguir algo. Lo más triste que siempre nos meten la victoria en la cabeza y la desilusión es tremenda.

    Ahorrar ahorrar, Y BAJAR LAS MULTAS DE TRAFICO!! XD

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