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domingo, 18 de octubre de 2009

Premios...


Comienzan los días de otoño y con ellos la cita anual con varios premios. En menos de dos semanas se han conocido el Premio Nobel, el Premio Nacional de Narrativa, el Premio Planeta y los Premios Ondas, entre otros. Y sus ganadores y la toma de decisiones para seleccionarlos penetran en los diarios.

El Premio Nobel. Desde 1901, viene otorgándose este galardón. Cada otoño, coincidiendo en el tiempo con la concesión del premio, se reúnen 1000 expertos por cada campo de análisis: Física, Química, Economía, Medicina, Literatura y Paz. Esos 1000 expertos (incluídos anteriores premios Nobel) llevan a cabo una nominación (excluyéndose así mismos), quedando una lista de entre 100 y 200 nombres. A partir de febrero, un exclusivo comité de expertos se dedica a limar la lista hasta concluir, dos semanas antes de la concesión, con la persona adecuada. Bien. Resulta que el Nobel de la Paz ha ido a parar a Barack Obama, presidente de EEUU. En noviembre de 2008 ganó las elecciones, y en enero de 2009 tomó posesión de su cargo. Por lo que según lo establecido debía haber sido previamente nominado. Buena previsión por parte de los mil expertos de primera instancia, se nota que son la flor y nata mundial a este respecto, dada su anticipación al sugerir el nombre del candidato. Es decir, al prever que sería merecedor del premio. Pero lo preocupante es la concesión en sí misma. Es evidente que Obama ha supuesto un cambio de actitud y de sensibilidad en muchos aspectos de política internacional (no en todos, pero no es el momento de entrar en ello). Y, posiblemente, ha mejorado el estado de ánimo general, aspecto difícil de cuantificar (¿se imaginan si continuásemos con una Administración como la de Bush? ¿Una Administración incapaz de comprender todo aquello que no formase parte de su idea de cómo deben ser las cosas?). Pero, a juicio de cualquiera (espero), el premio debe referirse a hechos y no a intenciones. ¿Y qué ha hecho Obama?. En principio tiene ideas, muchas ideas, y proyectos, pero ninguno de ellos se ha materializado. Como es lógico, sin llegar a cumplir su primer año de mandato, aún no ha tenido tiempo para ello. De hecho, parece ser que al que menos le ha gustado esta concesión ha sido al propio Obama. Desgastado ante la opinión pública interna por la tramitación de su proyecto de reforma sanitaria, este premio no sirve más que para dar munición a la oposición republicana.

Un aspecto positivo, siéndo práctico, es que al menos el galardón añade presión a Obama. Habrá de hacerse merecedor de éste.

Y no olviden que los Nobel de la Paz no es que tengan una trayectoria muy acertada. Mahatma Gandhi, por ejemplo, nunca lo recibió. Y personajes cuanto menos controvertidos como Yasir Arafat, Isaac Rabin o, sí señores, Henry Kissinger, tejedor de ataques y golpes de estado por todo el mundo, obtuvieron el reconocimiento por su contribución al la paz y al civismo.

Una curiosidad. Sin ser novedad, Herta Müller, ganadora del Nobel de Literatura, pasó en menos de 48 horas de tener unas apuestas favorables de 50/1 a 7/1 en la casa de apuestas Ladbrokes. La hora antes del fallo las apuestas se situaron en un 4/1. ¿Rumores infundados?.

El Premio Nacional de Narrativa. Este galardón se viene otorgando desde 1949. Desde su reconfiguración en 1977, anualmente es concedido por el Ministerio de Cultura. Entre muchos otros, han recibido este premio escritores como: Gonzalo Torrente Ballester, Antonio Muñoz Molina, Francisco Ayala, Miguel Delibes, Juan Manuel de Prada, Luis Goytisolo, Bernardo Atxaga, Juan José Millás,... Sobre gustos está todo escrito. Pero al menos, parece que los nombres no son elegidos al azar, sino que responden a criterios de calidad literaria. (Por cierto, durante los últimos 30 años sólo lo han obtenido dos mujeres: Carmen Martín Gaite y Carme Riera).

Resulta que la noche del miércoles 14, día que se concedió el galardón a Kirmen Uribe por su novela "Bilbao-Nueva York-Bilbao", me encontraba escuchando las ondas más conservadoras. Ante la noticia de esta concesión, el presentador cargó con dureza por haber sido concedido a una novela escrita en "vascuence" y no traducida. Dado que el jurado era castellanoparlante, el jurado venía a ser una panda de imbéciles pseudo-intelectuales al servicio de los intereses del ministerio socialista. Más allá de que este tono comunicativo, agresivo y despreciativo, sea del todo inconveniente para la convivencia cívica en este país, los hechos argumentados por el presentador eran contundentes. Una novela no traducida no puede ser valorada. De hecho, pensaba escribir desde ese punto de vista. Pero los hechos me lo impiden. Esta novela sí que estaba traducida. Lo que le faltaba era un editor que quisiera publicarla. Por lo que el jurado sí pudo enjuiciarla. ¿Habrá rectificado el periodista?.

Los Premios Ondas. Creados en 1954 y concedidos por la emisora decana de la radio española, Radio Barcelona, a profesionales de la radio y la televisión. A finales de los ochenta el Grupo Prisa se hace con la propiedad de la Cadena Ser, pasando a otorgar los premios de esta emisora. Es entonces cuando se crean nuevas categorías: cine, música y, en 1999, publicidad. Con numerosas secciones premiadas, este año el premio al mejor presentador ha recaído en Jorge Javier Vázquez, ex presentador de "Aquí hay tomate" y presentador en la actualidad de "Sálvame". Se valora a un periodista que precisamente encabeza los rankings de programas "telebasura". Donde la noticia es la vida íntima (y a ser posible escabrosa) de los demás. Pero, sin entrar a criticar las implicaciones de la "telebasura", sí que criticaré un aspecto por el cual ha de ser evaluado todo profesional de la información: el criterio periodístico exige informar de manera veraz, recurriendo a varias fuentes que cotejen la información. Sencillo, ¿verdad?. Pues en estos programas, la información se convierte en especulación. Dos datos aislados conforman teorías. ¿Y ésto ha de ser premiado?.

El Premio Planeta. El ganador de este premio, si no pactado, al menos suele ser inducido o sugerido. Este hecho es vox populi. No dudo de que muchos de sus ganadores fueran merecedores de ello. Sin embargo, saber este aspecto de un premio literario es fundamental para darle o no credibilidad.

En definitiva, que los premios son los que son y son lo que son. Y respecto a algunos seguimos siendo niños que creen en los Reyes Magos. Nos ilusionan, nos dan a conocer personajes, ese día piensas en los libros, o en el cine, o en la radio... Pero lo mejor es cuando esa ilusión es real. No sé, como la noche de los Oscar.

viernes, 9 de octubre de 2009

Corrupción 2.0



"(Es) cualquier estado de cosas en virtud del cual se sitúa el interés individual en oposición al interés universal". Jeremy Bentham.

"Las desviaciones del "recto gobierno" proceden de poner los intereses particulares de los gobernantes por encima del bien común". Aristóteles.

"Los dineros públicos deben pasar necesariamente por las manos de los jefes, los cuales, aparte del interés del estado, tienen el suyo particular", advierte Rousseau.


Tres citas que resumen qué implica la trama Gürtel. Me haré dos preguntas:

1. Los ciudadanos actualmente ¿son más tolerantes con la corrupción económica que con la corrupción política? ¿Por qué?

Teoría: Los ciudadanos son más críticos con la corrupción política por varias razones:
La política ocupa el lugar de encuentro de los intereses ciudadanos. Son los representantes públicos quienes manejan los recursos de la ciudadanía. No los suyos propios ni los de una empresa en el caso de un hombre de negocios. Los políticos actúan buscando el bien común y su tarea y obligación es servir al ciudadano. Por ello, será censurado de forma más contundente pues traiciona la confianza puesta en él directamente por el electorado.
Práctica: Desgraciadamente la respuesta teórica se corresponde más con el debe ser que con la realidad. Es lamentable observar como sólo ante el estallido reciente de la "burbuja Gürtel" los dirigentes del Partido Popular han decidido tomar medidas. Las evidencias han sido claras desde varios meses atrás. En vez de actuar ejemplarizando, han decidido dar la espalda. Es obvio que no habrían tirado del hilo por ellos mismos. Lo hacen forzados por las circunstancias. Y este tipo de reacción (o no acción) es censurable provenga del partido que provenga. Se ha repetido que a corto plazo (como se demostró en la Comunidad Valenciana en las Elecciones Europeas) no tiene consecuencias electorales. Es decir, parte del electorado no rechaza estas prácticas. Triste. Pero el daño a medio y largo plazo es mayor. Se trata del deterioro de la cultura democrática. Y todo lo que conlleva.

2. ¿Qué medios cabe emplear actualmente para terminar con la corrupción?

La corrupción no es un problema del sistema político sino de los individuos particulares. Es importante la limpieza y transparencia de los intereses públicos. Por ello, al igual que las empresas, deberían existir auditorías que controlasen la gestión de los recursos, así como potenciar el acceso ciudadano a la observancia de estas actividades. Barack Obama, por ejemplo, creó una oficina encargada de la supervisión de la correcta asignación de los recursos puestos a disposición por el Plan de Estímulo Económico. Creo que esa es la senda a seguir.
Además, debería hacerse un esfuerzo desde la Administración para desprestigiar la cultura del engaño, en particular a la Hacienda pública, tan extendida culturalmente por España. En mi dilatada experiencia como camarero he visto en numerosas ocasiones aquello de “me haces una factura para la empresa”, seguido de un gesto de complicidad.
En definitiva:
1. Potenciar una mayor y correcta regulación que impida o desincentive que potenciales corruptos tengan facilidad para llevar a cabo estas actividades.
2. Incidir en el desprestigio social de aquellos que cometen o respaldan este tipo de actos.

lunes, 5 de octubre de 2009

¿Madrid 2020?

En el año 2003 José María Aznar solicitó al entonces presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que presentara su candidatura como alcalde a la ciudad de Madrid. Tratándose esta petición de un favor personal, Gallardón decidió posponer sus anunciadas ambiciones políticas a nivel nacional y presentar su candidatura a la capital. Una vez superadas olgadamente las elecciones frente a su prima Trinidad Jiménez, decidió embarcarse en un proyecto de gran envergadura: Madrid 2012.

La presentación de Madrid como capital olímpica supone una apuesta arriesgada. La candidatura ha de presentar un proyecto enormemente competitivo para poder ser seleccionada por el Comité Olímpico Internacional (COI). Y, además, el extraño sistema de votación no garantiza, ni mucho menos, que la capital escogida sea a su vez la mejor preparada.

Entrado el 2003 se inició una gran operación de reforma y maquillaje cuya contrapartida ha sido un enorme gasto para los ciudadanos de Madrid. De hecho, el presupuesto del Ayuntamiento durante los últimos 5 años ha superado los 30.000 millones de euros, 13.000 millones más que su antecesor, Álvarez del Manzano, durante todo su mandato. Este incremento recaudatorio se ha reflejado fundamentalmente en la enorme instalación de parquímetros (cuyas multas son desproporcionadas respecto a la infracción cometida: 90 euros por mal estacionamiento) y en la subida de otros impuestos y tasas municipales (como el IBI). A pesar de ello, la deuda de la ciudad se ha disparado. Si en 2004 su cuantía era de 1.500 millones, en 2009 llega hasta los 7.000 millones (nueve veces mayor que la del ayuntamiento de Barcelona).

Mi impresión es que tras la pérdida por segunda vez consecutiva de la candidatura olímpica no se está entrando a valorar suficientemente la gestión efectuada durante los últimos cinco años. Y las futuras consecuencias de ésta. Se debe recordar que mucho después de que el alcalde abandone el ayuntamiento serán otros los gestores que elaborarán los presupuestos. Y la enorme deuda heredada marcará su elaboración.

Madrid 2012 y Madrid 2016 han sido dos apuestas, y como apuestas podían ganarse o perderse. En el mejor de los casos, esta fuerte inversión (realizada con la vista puesta en los Juegos Olímpicos) podría haberse visto relativamente compensada el año de la celebración. Y desde luego que el éxito emocional, no calibrable económicamente, podría compensar con creces lo restante. Pero la situación es que no tendremos Juegos y sí una enorme deuda (además de una serie de infraestructuras creadas con carácter específico).
Dejando a un lado la valoración política, la pregunta debería ser, ¿con todo lo ya invertido, seguimos contando con posibilidades de éxito de cara a 2020?. En caso afirmativo, una vez llegados a este punto del camino, no cabe otra opción que presentarse. E ilusionarse.