lunes, 12 de octubre de 2009

¡Los cerdos tienen el poder!




Manu Chao dio un concierto el pasado viernes en La Habana, Cuba, con el fin de homenajear a Ernesto Che Guevara. Desde jóven disfruto con la música de este artista: genuina, mestiza y con gran sensibilidad social por los pueblos y ciudadanos (del mundo) oprimidos y olvidados. Sin embargo, este acto (no es el primero que realiza en la isla) reafirma una vez más la pérdida de perspectiva de ciertos sectores críticos con el sistema capitalista. Su música es un canto a la libertad, al respeto entre humanos, a la solidaridad (lástima que esta palabra esté tan desgastada)... Y el compromiso político del cantante fuera de los escenarios viene de lejos, siempre luchando y promoviendo iniciativas destinadas a mejorar la situación de los más desfavorecidos.

El 1 de enero de 1959, Fidel Castro y "El Che" culminan su revolución deponiendo al dictador cubano Fulgencio Batista. Influídos por las ideas marxistas, sin que al principio abracen de manera oficial el comunismo, instauran un nuevo régimen en la isla. Hasta ese momento, Cuba hacía las veces de "estercolero" de EEUU, viéndose convertida en el lugar de numerosas actividades opacas. Si bien la presencia norteamericana se remonta fundamentalmente a principios del siglo xx, cuando España pierde Cuba, Batista llevó a cabo acuerdos comerciales que favorecieron una relación desigual debido a los intereses de un gobierno (el cubano) absolutamente corrupto.

El levantamiento de Castro y sus camaradas se convirtió en un importante símbolo a nivel internacional. En plena Guerra Fría, con EEUU asentado como primera potencia económica, unos cuantos guerrilleros se erigieron como defensores de un pueblo maltratado y se postularon como garantes de unos derechos robados. Ante un Eisenhower obsesionado con eliminar a cualquier precio, fuera donde fuera, al enemigo comunista, surge a menos de 145 kilómetros de la costa de Florida un aliado de la URSS dispuesto a romper sus vínculos con el vecino del norte y a propagar sus ideales revolucionarios por América Latina. Y para ello, es necesario un gobierno fuerte, es decir, una dictadura, que controle esta transición política y permita defender los intereses de su pueblo. Y, por tanto, acabar con todo aquello que amenace este noble objetivo.

En 1943, George Orwell escribe "Rebelión en la granja". En este libro, los animales de una explotación agrícola llegan a una sencilla pero reveladora conclusión: "el hombre es el único ser que consume sin producir. No da leche, no pone huevos, es demasiado débil para tirar del arado y su velocidad ni siquiera le permite atrapar conejos. Sin embargo, es dueño y señor de todos los animales. Los hace trabajar, les da lo mínimo necesario para mantenerlos y lo demás se lo guarda para él. Nuestro esfuerzo trabaja la tierra, nuestro estiercol la abona y, sin embargo, ninguno de nosotros tiene algo más que su piel... Ni siquiera nos deja llegar al final natural de nuestras vidas". Pronto se organiza una rebelión que expulsa a los hombres de la granja, y los animales comienzan a autogestionarse. Los cerdos, superiores en inteligencia al resto de animales, se encargan de elaborar propuestas para ser debatidas democráticamente en las asambleas. Pero pronto la leche que se obtiene de las vacas es consumida en exclusiva por los cerdos, al igual que las manzanas maduras. El resto de los animales no lo entienden. Uno de los cerdos separa a los hijos de los perros de sus padres y pasan a educarse al márgen del resto de la comunidad. Deben educarse correctamente. El resto de los animales no lo entienden. Ante los murmullos, responden: "Nuestro único objetivo al comer estos alimentos es preservar nuestra salud. La leche y las manzanas (ésto ha sido demostrado por la ciencia, camaradas) contienen sustancias absolutamente necesarias para la salud del cerdo. Nosotros, los cerdos, trabajamos con el cerebro. Toda la administración y organización de esta granja depende de nosotros. Día y noche estamos velando por vuestra felicidad. Por vuestro bien tomamos esa leche y comemos esas manzanas. ¿Sabéis lo que ocurriría si los cerdos fracasáramos en nuestro cometido?, ¡los hombres volverían!, camaradas. Y nadie de vosotros desea eso.". Poco a poco, los cerdos se van corrompiéndo en el poder y acaban instaurándo un sistema de gestión totalitario. ¿Les suena?.

El hecho de creer que el hombre es malo y que el objetivo de los animales es noble no debe hacer perder la perspectiva real de las cosas. Sobre todo cuando el resultado, la dictadura, es y ha sido perfectamente observable y analizable.

Manu Chao, como tantos otros, canta por la libertad y contra la opresión. Detesta un sistema (el capitalista) que, según su visión, margina, olvida y condena las vidas de muchos habitantes. Y apoya a los animales (pueblos) que se encuentran en esta situación y buscan rebelarse. Sin embargo, al ir a Cuba no apoya a unos animales que lograron rebelarse. Lo que apoya es un régimen totalitario regido por la sabiduría de unos cerdos que deciden lo más conveniente para su pueblo. Y, por supuesto, el resto de los animales no son consultados.

La conclusión, amigo Chao, es que el resultado es completamente opuesto a la letra de tus canciones.

P.D. Recomiendo:

1. "El Padrino. II Parte". Parte de la obra transcurre en La Habana antes y durante el alzamiento del 31 de diciembre de 1958. Con la inestabilidad política como decorado.
2. Visitar el genial blog de Yoani Sanchez, cubana nacida durante el régimen castrista: http://www.desdecuba.com/generaciony/ .
3. Manu Chao. "Clandestino": http://www.youtube.com/watch?v=xS5ZYwQ_NwM .

1 comentario:

  1. A mí me gustó mucho la imitación de Joaquín Reyes de Manu Chao... es justamente lo que yo pienso de él, así que me reí hasta morir...

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